I.E.S. La Aldea

RELATO: LA MASCOTA

  • Categoría: Cuentos
  • Publicado el Jueves, 10 Enero 2008 00:00
  • Escrito por Guanchinech

Cuando lo encontré me pareció un calamar de lo más corriente. Me dio un poco de lástima porque era muy pequeño y no parecía encontrarse demasiado bien de salud, así que lo llevé a casa para intentar que se recuperase. Lo puse en la bañera vieja que quedó olvidada en el desván después de la última reforma, y allí lo fui alimentando con paciencia y cariño. Terminé convenciendo al resto de la familia para adoptarlo como mascota.

El caso es que no dejaba de crecer. Empecé a preocuparme cuando su tamaño desbordó lo que él consideraba su lecho, pero como le había tomado afecto no me decidí a devolverlo a su medio natural. Los meses fueron pasando y no paraba de comer. A un ritmo tan voraz, que en un descuido en el que la puerta del altillo quedó abierta y sólo se encontraba en casa mi abuela, le pegó un bocado por sorpresa y le arrancó una pierna. En su descargo, he de decir que luego se mostró sumamente arrepentido y le pidió disculpas... Tampoco es que mi abuela estuviese ya para muchos trotes, porque se pasa todo el día sentada en su sillón viendo la tele y escudriñando por la ventana para espiar lo que hacen los vecinos. Al fin y al cabo, para esas actividades con una pierna le basta y le sobra. Como en mi casa siempre hemos sido muy prácticos y enseguida le encontramos el lado positivo a las cosas, hicimos los trámites necesarios y ahora cobra doble pensión: Por viudedad e invalidez.

Pero la familia comenzó a darme la tabarra con el dichoso tamañito de mi querida mascota. Tal circunstancia me obligó a averiguar la causa de su anormal crecimiento, y he concluido que el bicho no es un calamar corriente, sino lo que algunos denominan un kraken: Esos monstruos marinos de los que hablan las crónicas de los viejos navegantes. Total, que en un par de años  desde nuestro afortunado encuentro, ha dejado la infancia para convertirse en un notable ejemplar de bestia abisal. Mi padre anda con la mosca tras la oreja: Le ha dejado claro que no quiere gandules en casa y que con ese cuerpo que tiene, debería ponerse a trabajar. Con tanto brazo, podría tener un buen futuro como reponedor de supermercado, por ejemplo.

Pero el bicho tiene ideas propias. Por lo visto ha puesto anuncios a través de internet para contratarse como guardaespaldas o portero de discoteca. Seguro que tiene porvenir en tales oficios: Se machaca mucho con las pesas y los tentáculos se le han puesto tan duros que sólo ceden al mordisco de una radial. Pues no es nadie mi mascota... Cada día estoy más orgulloso de él. Estoy convencido de que tiene un futuro muy brillante por delante.

 

 

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