I.E.S. La Aldea

¿CUÁNTO FALTA?

  • Categoría: Interés
  • Publicado el Lunes, 03 Diciembre 2007 00:00
  • Escrito por J.Q.M.

Tal vez, y con diferencia, fue la pregunta más usual el pasado viernes cuando a las 8 de la mañana comenzamos el ascenso al macizo de Tamadaba.

Desde San Pedro, en el corazón del Valle de Agaete iniciamos el ascenso que nos iba a llevar a cubrir una larga caminata de 18 kilómetros aproximadamente, que debido a las condiciones climatológicas, hizo que la noche nos cogiera a punto de finalizar el camino.

La subida comenzó afrontando una cuesta que desde el Valle nos lleva al inicio del camino de  La Rama, desde allí, primera foto de grupo e inicio de la caminata que nos llevaría, en su primera parada a la subida de Berbique, subida pronunciada que nos hizo tomar conciencia de la dureza del camino, aunque con la leve llovizna que nos refrescó pudimos afrontar con la frescura que el día nos daba. Alli, en Berbique observamos lo que nos queda del yacimiento arqueológico del mismo nombre, donde las numerosas cuevas excavadas en la roca nos dejan un vestigio claro del aprovechamiento ganadero de la zona por parte de nuestros antepasados.

Llamaba la atención la enorme y majestuosa mole granítica que desde el Valle se eleva por encima de los mil metros desafiando la gravedad, en un espectáculo pétreo digno de admirar. Los restos de bancales, las pequeñas parcelas horadadas en la falda de Tamadaba, nos muestran claramente los ya lejanos tiempos de la agricultura de subsistencia practicada, hasta no hace mucho tiempo, por nuestra gente, en tiempos donde todo escaseaba y sobraba el sacrificio.

En la era de San Pedro repusimos fuerzas, con bastante frío y algo de lluvia que nos refrescaba, venía a satisfacer las sed de los helechos, que secos por el calor agobiante de meses atrás, presentaban un color marrón que en breves días dejará paso el verde que lo recubrirá todo.

Hacia la cumbre el cansancio va asomando y en el mirador de Las Palomas nos paramos a admirar el bello paisaje que se nos muestra ante nuestros ojos. Ahí está el  valle que serpenteante se acerca al mar completado con el muelle de Las Nieves. Al fondo y mirando al este observamos las medianía de Gáldar y Agaete y también hacia el oeste podemos ver Guayedra y como si de un meandro se tratara, la carretera que desde Agaete conduce a La Aldea. Aquí esperamos a los rezagados, que con paso más lento, y poco a poco, se fueron incorporando al grueso del grupo.

Desde el mirador de Las Palomas, con otro pequeño esfuerzo llegamos a los pies del pinar de Tamadaba, allí, entre el verde de  los pinos y la humedad del aire nos encaminamos una vez vueltos a reagrupar, hacia la zona de recreo del pinar, donde la compañera Eugenia nos tendría preparado, un más que merecido almuerzo.

Sobre las 13.00 horas se llegó a la zona de recreo, donde Eugenia, con Katia y Tauri, bajo la atenta mirada de Jonás, prendieron el fuego para asar las chuletas, prepararon los platos para las tortillas y croquetas de Javier, junto a todo, las golosinas y refrescos que a modo de postre nos sirvieron. Una comida abundante, con frío y cansancio pero reponedora de las energías quemadas en la subida. La sorpresa nos la dio Tauri con unas lapas de Las Arenas que hicieron las delicias de Arromar y de Ancor, pero también de algunos otros, que tal vez no quieran reconocerlo, pero que se pusieron tibios de ellas.

Después de tomar café y coger algunas viandas para la segunda fase del camino, alrededor de las tres de la tarde, comenzamos de nuevo a caminar dispuestos a afrontar el reto de culminar el camino descendiendo de Tamadaba por el camino de Lugarejos, el Hornillo y el Sao, que nos devolvería nuevamente al lugar de partida.

Con una lluvia fina iniciamos el camino hacia Lugarejos, componiendo el paisaje insertado de pinar con  una ligera bruma que luego deja paso a un espectáculo impresionante de la cumbre grancanaria con el Nublo al fondo, erigiéndose en la parte central de la isla desde donde arrancan los numerosos barrancos que componen su orografía. Abajo, al fondo, las presas de la Comunidad de Regantes del norte de Gran Canaria ya nos avisan de un cambio del paisaje, donde el aprovechamiento del terreno para la  agricultura de medianías aún subsiste en nuestro entramado económico y social.

El tramo que nos lleva desde Tamadaba a Lugarejos es un camino muy cuidado, en buen estado, agradable por pasearnos en medio de pinar y ofrecer un paisaje único. Sobre la presa con menos del 50% de su capacidad nos dirigimos al Hornillo, allí nos quedaba una sorpresa, el camino que desde este pago de Agaete conduce al Sao y al Valle se nos muestra con un fuerte deterioro que hizo difícil el tránsito por el mismo. El estado del camino, unido a las gotas de agua caídas lo hacían resbaladizo por lo que el retraso se hacía cada vez mayor y el cansancio hacia mella en el grupo.

Con muchas quejas, -¿Cuánto falta? – poco…- siempre dices lo mismo, llegamos, con la noche encima a tomar la guagua junto al Hotel Guayarmina en el Valle de Agaete. Eran las siete de la tarde, y la guagua toma el camino que ya con el alumnado cansado los transportaría a La Aldea.

En definitiva, y a modo de valoración hicimos una caminata larga y dura pero con un contacto físico con el paisaje y nuestra realidad isleña muy enriquecedor. Tal vez, para próximas ediciones, deberíamos replantear nuevas formas para acometer una actividad de este tipo, pues sin la preparación adecuada se hace más duro de lo que realmente es. De todas formas entendemos que ha sido una experiencia positiva por lo que de educativo conlleva, pero también por la confraternización vivida durante todo un largo día lleno de aportaciones positiva entre el alumnado y el profesorado asistente a la misma.

Si no eres tú no puedes compartirlaPADRES Y MADRES:  Cómo crearse una cuenta de Pincel para acceder a la información de sus hijos e hijas:

capturapincel

 image

escuela oficial de idiomas

cofinanciacion_europea.jpg

logo Canarias avanza con Europa

Ministerio

Logo_COLOR_Gobierno_ConsejeriaEducacion_15-19.png

FSEInvierFu

is4k

OfertaEducativa

PGA18

Breves

ProIDEAC