I.E.S. La Aldea

LA BENDICIÓN DEL CHARCO DE LA ALDEA

  • Categoría: Municipio
  • Publicado el Domingo, 13 Septiembre 2009 00:00
  • Escrito por Cortesía Infonorte Digital.

 Amaneció este viernes, 11 de septiembre, en olor a verano, invitando a toda la isla a desplazarse a La Aldea de San Nicolás, a disfrutar del Charco.

Desde media mañana, y a pesar de que en La Aldea, se vivieron dos días de intensa fiesta con La Rama, festividad del santo patrón y Romería, en el puerto se respiraba un ambiente de sana alegría, con vecinos y visitantes con la jiribilla metida en el cuerpo, deseando cumplir con una tradición que se presenta como un rito anual de disfrute de la vida.

Así, a las doce del mediodía, en el cruce de la playa, la Banda de Agaete, hizo sonar los instrumentos, y La Aldea en peso, respondió levantando al cielo, las cestas para pescar las lisas y las guitarras que dan voz a los tenderetes familiares de cada once de septiembre, plasmando en el lienzo festivo, una estampa irrepetible, que enamora por su belleza, a los que la descubren por primera vez, y que calienta el corazón, de los que la esperan cada año.

Se bailó hasta el muelle, en esa peculiar danza que se escenifica cada año el día del Charco, gastando las últimas fuerzas que quedan después de más de 48 horas en las que el cuerpo y el alma, apenas han tenido respiro.

Desde primeras horas, los amantes de la auténtica tradición de la fiesta aldeana, mostraban la esencia festiva más bella, con la vestimenta esmerada que cada año se usa para recibir la bendición del Charco.

Se bailó en el muelle durante la mañana, demostrando la fuerza y aguante del pueblo aldeano. Se aliviaron los dolores festivos del cuerpo, con un remojón en las acogedoras aguas de la playa, que este año, más que nunca, fueron aguas sanadoras para el cansancio acumulado de tantas horas seguidas de jolgorio.

Se charló con los amigos, en ese reencuentro anual en la avenida, disfrutando de la fresca cerveza o de la peseta de ron que prepara para el volador de las cinco.

Familias enteras, volvieron a tomar el parque Rubén Díaz, con los olores de la sabrosa comida aldeana, que se ofrece con hospitalidad a los visitantes, y se comparte desde lo más hondo, con amigos y vecinos.

Hubo tiempo para tomar café en improvisadas cocinillas, y para cantar con guitarras y timples, como solo saben cantar los aldeanos, en esas horas de espera festiva.

Mirando al reloj, con el desasosiego propio del ansía festiva, la tarde pasó y con ella, la Banda anunció con esos sones que levanta los pies por más cansados que estén, que llegó la hora mágica de La Aldea.

A las cinco de la tarde, todos como un único cuerpo y un solo sentir, se concentraron detrás de la raya, y sonó el volador, y con él, los aldeanos, una vez más, recibieron la bendición del Charco, esa bendición que ayuda a pasar el año, esperando que el calendario marque rápido, otro once de septiembre, para que La Aldea se haga fiesta, y la fiesta, se haga aldeana.

250 FOTOGRAFÍAS DEL BAILE EN EL MUELLE Y DEL CHARCO 2009 EN ESTE ENLACE.

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