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LA TIERRA CUENTA CON MÁS DE UN MILLÓN DE VOLCANES SUBMARINOS

 Sólo unos pocos miles forman islas volcánicas como las del Archipiélago canario.

El profesor Francisco J. Pérez Torrado revela estas y otras claves en la conferencia Canarias: Volcanes en el Mar, que impartió ayer en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología.

El Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología de Las Palmas de Gran Canaria, centro adscrito a la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias, acogió el viernes, 19 de diciembre, la conferencia Canarias: Volcanes en el Mar, que impartió Francisco J. Pérez Torrado, profesor de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

En la conferencia, incluida en el programa de Navidad del espacio museístico, Pérez Torrado explicó que hay "más de un millón de volcanes submarinos en la Tierra, de los cuales sólo unos pocos miles tienen éxito y alcanzan suficiente desarrollo para formar islas volcánicas como las del archipiélago canario". Según Torrado, se trata de "una lucha titánica entre los ritmos de construcción (principalmente, actividad volcánica) y destrucción (deslizamientos gigantes instantáneos y procesos erosivos continuos), unido a un ambiente geodinámico adecuado (litosfera delgada, placa en lento movimiento, alta tasa de producción magmática, etc.) lo que coincidirá con el éxito o fracaso en la formación de estas islas volcánicas". "Incluso una vez formadas, serán estos mismos condicionantes los que permitirán que se mantengan emergidas durante épocas geológicas o sean rápidamente sumergidas", apostilló. 

Pérez Torrado aclaró que el modelo de punto caliente explica adecuadamente el origen y desarrollo de estas islas volcánicas en el interior de las placas terrestres. En este modelo, precisó, el chorro ascendente de magma genera repetidamente islas que en sus inicios son muy similares y que según su lejanía con este punto caliente van pasando sucesivamente por cuatro epatas, cada una de ellas con particularidades volcánicas, geomorfológicas, estratigráficas, petrológicas, etc. bien diferenciadas.

El experto explicó que estas cuatro etapas son el crecimiento submarino (profundo con apilamiento básicamente de lavas almohadilladas y somero, con erupciones hidromagmáticas), la etapa juvenil (que conforma el inicio del crecimiento subaéreo en forma de volcán en escudo, con altas tasas eruptivas, deslizamientos gigantes de sus flancos, etc.), la etapa de inactividad volcánica (donde los agentes erosivos serán los encargados de esculpir el relieve) y la etapa de rejuvenecimiento volcánico (con volcanismos progresivamente menguante y continuación del predominio del desmantelamiento erosivo).

Pérez Torrado también subrayó que en la actualidad cada una de las Islas Canarias se encuentra en alguna de estas etapas, lo cual tiene una repercusión directa en dos aspectos a considerar: el relieve y los peligros volcánicos.

Tanto es así, que las islas más occidentales como La Palma y El Hierro, aún en la fase evolutiva es escudo, tienen un desarrollo incipiente, con predominio absoluto de los relieves constructivos (volcánicos) configurando en consecuencia un edificio de alta relación de aspecto y relieve escarpado. En este sentido, manifestó que la gran mayoría de la actividad volcánica cuaternaria del Archipiélago canario se concentran es estas Islas.

En el caso de La Gomera, el conferenciante explicó que ésta "se encuentra en el estadio de reposo eruptivo, con el escudo volcánico completado y fuertemente afectado por la erosión, fundamentalmente expresada en una red radial de barrancos muy encajados". "La Gomera no ha tenido ninguna actividad volcánica en el cuaternario", apostilló.

En lo que respecta a la isla de Tenerife, Pérez Torrado precisó que se trata de "la fase temprana de rejuvenecimiento y marca el punto de máximo crecimiento alcanzable por estas Islas con la formación de un gran estratovolcán central: el Teide". 

Gran Canaria, que hace unos tres millones de años era muy parecida a Tenerife, incluso con un volcán central muy parecido al Teide (el volcán Roque Nublo), se encuentra según detalló Pérez Torrado en un estadio de rejuvenecimiento "muy avanzado". "Sus relieves son marcadamente erosivos, con actividad volcánica puntual y muy dispersa espacio-temporalmente", señaló.

Por último, las Islas de Fuerteventura y Lanzarote, se encuentran a juicio de Pérez Torrado en un estadio de rejuvenecimiento volcánico casi terminal, manteniendo apenas una fracción del volumen máximo que alcanzaron, "lo que se refleja en un relieve suavizado, sin elevaciones importantes y con predominio de morfologías erosivas y sedimentarias". De hecho, destacó Pérez Torrado, la isla de Lanzarote, reiteradamente presentada como volcánicamente muy activa y joven, "no es más que una isla muy vieja que ha sufrido un maquillaje volcánico debido a que las lavas y piroclastos emitidos en las erupciones históricas de 1730-36 y 1824 pudieron extenderse por una amplia superficie, gracias a la existencia de un relieve previo muy suavizado".

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