I.E.S. La Aldea

POR FIN LA PAU

  • Categoría: Educativas
  • Publicado el Martes, 23 Junio 2009 00:00
  • Escrito por Cristina Martín Sosa (alumna de 2º de Bachillerato)

 Por fin. Nunca veía el día en que se acabara 2º de Bachillerato... el último día en dar clases en este instituto...

Día 15 de junio. Todos nos dirigíamos hacia esa amiga a la que todos los años los alumnos y las alumnas de cada centro temen ir a visitar... la dichosa PAU.

Semanas antes nos volvíamos locos y locas estudiando para poder superar esta prueba que tanto nos han nombrado durante todo el curso y que, pese a los consejos de alumnos anteriores que ahora mismo cursan sus estudios en la universidad o en ciclos, nosotros siempre decíamos: "hasta que yo no pase por esa situación y vea como es la PAU no estaré tranquila/o... me digas lo que me digas", o eso pensaba yo.

 Llega el día que siempre esperábamos, pero el menos deseado por los nervios que se pasada... Día 16, a las 9 de la mañana... Esos nervios a flor de piel que nos comían tanto por dentro como por fuera; nadie los podía evitar. Entramos al aula correspondiente, no conocíamos a nadie, a no ser que te tocara con alguien de nuestro instituto, que frecuentemente era así. Nos pedían el DNI, te daban las pegatinas con un código de barras, las hojas donde tenías que escribir el examen y, al ratito, llegaba una persona con los exámenes correspondientes a la asignatura. Eran insoportables los nervios acumulados sobre ese primer examen: que si te comías las uñas, que si te entraba un tick en los pies, que si sudabas... una situación incómoda. Vimos el examen y, poco a poco, fuimos calmando los nervios...

A la hora de salir, a veces te encontrabas con gente del instituto que ya había terminado el examen y otras veías a Juampy o a algún profesor que estuviera por allí esperando a ver lo que salía de nuestras bocas y esperando a ver el examen que nos había tocado.

Todo esto ocurría día por día y cada vez que salías de algún examen. La rutina diaria consistía en levantarte, desayunar, bajar para el instituto de Guía, realizar los exámenes, subir a la residencia de nuevo, algunos en taxi y otros a pie, para almorzar, bajar de nuevo para el instituto, terminar los exámenes dicho día y subir otra vez a la residencia para cenar, y algunos a estudiar, otros a hablar y otros a jugar a las cartas.

Ahora bien, ¿es la PAU como todos nos la imaginamos antes de ir? ¡Nada que se parezca! Yo me imaginaba a personas serias, vigilándote en todo momento, a las que no les podías preguntar nada... pero no es así. Allí entras y es como si estuvieras acostumbrada a estar en ese lugar. Es lo mismo que en nuestro instituto pero con muchas más personas a la vez, a las que no conoces y con profesores nuevos, como si estuvieras a principio de curso pero con todo ya aprendido.

Eran muchas clases, unas 10, llenas de alumnos realizando la misma o diferente asignatura a la vez. Un profesor especializado en dicha materia rondaba por las clases por si alguien tenía alguna duda sobre algo. Aparte en cada clase había una persona por si necesitabas folios, preguntar algo o solamente estaban para vigilar; no en todos los casos fue así porque algunos se ponían con la cabeza gacha a leer o a hacer otras cosas. Nos situábamos a menos de un metro de distancia de otras mesas así que se aprovechaba para echar algún vistasillo a la mesa de al lado para contrastar la información. Lo peor de esto es que te arriesgas a que te cojan y te echen fuera, aunque lo que hacían mayormente era cambiarte de sitio como pude comprobar.

 Con todo esto, quiero decir que, aunque yo sé que no me van a hacer caso como no hice yo en su momento, la PAU es una bobería. Es lo mismo que hacemos en nuestro instituto pero a lo grande. Son los mismos exámenes que hemos practicado en clase. Todo se logra si pones un mínimo esfuerzo en ello. Lo mejor es obtener nota para la carrera de quieras realizar pero, si no se es capaz de conseguirla, no pasa nada, con aprobar la PAU ya tienes asegurado un buen futuro por descubrir.

Gracias a los profesores/as que fueron a visitarnos. Aunque no lo parezca, eso es un gran voto de confianza de nosotros y nosotras en ellos porque, aunque estemos haciendo el examen, sabemos que nos están esperando ahí fuera para preocuparse por nosotros/as y ver cómo nos salió el examen.

Por todos ellos, espero que todos los que fuimos a la PAU tanto en junio como los que van en septiembre, aprueben y saquen la suficiente nota para poder entrar en la carrera que pusieron en primer lugar. Y si no lo logran, siempre se podrá intentar otra vez más.

Por fin, la intranquila PAU ya está en manos de los correctores y ahora sólo falta esperar y, luego, a disfrutar del merecido verano que nos espera.

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