I.E.S. La Aldea

El Municipio

  • Categoría: General
  • Publicado el Martes, 20 Septiembre 2005 00:00
  • Escrito por Francisco Suárez Moreno


Comienzos de la Colonización, repartos y usurpaciones de tierras y aguas
(siglo XV).

La Guerra de Canaria y la posterior conquista definitiva de la isla, originaron un dramático derrumbe de la población aborigen, al tiempo que se inició la colonización europea. Pero La Aldea permaneció, durante decenios, casi despoblada, aunque progresivamente sus riquezas naturales, tierras, aguas, pinares, ganados y hombres comenzaron a ser explotados por los nuevos dueños, cuyas posesiones arrancan desde los primeros repartimientos.
La principal data del valle de La Aldea aparece vinculada, confusamente, a Pedro Fernández Señorino de Lugo, hermano del Adelantado  Alonso Fernández de Lugo que también había recibido tierras en Agaete. Junto a esta supuesta concesión aparecen otras, también difusas, en torno a personajes como Alonso Vázquez, el escribano Cristóbal de San Clemente y Juan de Siberio; unas quizás de repartimientos hoy desconocidos y otras adquiridas por usurpación de terrenos públicos o realengos.

Aquí llegaron nuevos colonos que desplazaron a los aborígenes de las tierras bajo riego para reasignarlas al cultivo de los cañaverales, productores del preciado azúcar con destino a los mercados europeos. Los nuevos amos, tras perder un largo pleito ante la Chancillería de Granada, no pudieron evitar que las aguas que nacían en la cumbre de Tejeda, que constituían la gruesa del primer heredamiento de aguas de La Aldea, fueran conducidas a la ciudad a través del túnel de La Mina, cuya construcción se aprueba con licencia real en 1501 y finaliza en torno a 1525. 

Nuevo impulso colonizador (siglos XVI-XVIII)
Tras la quiebra de la producción azucarera, la economía del valle vio minorado entonces su principal factor de desarrollo, y la colonización europea perdió impulso. Y es que la ruina de la producción azucarera isleña fue debido a la competencia brasileña y antillana a partir de 1550. Entonces las tierras de regadío comenzaron a plantarse con mayor intensidad de millo (presente desde los primeros años del siglo XV), papas, hortalizas, etc. lo que se alternaba con las sementeras, al tiempo que la explotación forestal y la labor ganadera extensiva constituían parte de la actividad de la zona, cuya riqueza se exportaba, casi toda, hacia Tenerife.
Los primeros moradores que decidieron unir su destino a este lejano territorio formaron el pequeño y disperso caserío de «la aldea de Niculas», ubicado al fondo del valle, lejos de una costa bajo la constante amenaza pirática, que en sus aguadas utilizaba la abandonada  ermita mallorquina de San Nicolás como alojamiento, por lo que el obispo Hernando de Rueda ordenó, el 7 de octubre de 1582, tapiarla y trasladarla con otra construcción al fondo del valle, cerca del primigenio caserío, El Barrio.
De todas formas la colonización fue muy lenta. El pueblo se vino a configurar como tal entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, cuando la familia del regidor de Tenerife, Tomás Grimón, ya se había conformado por diversas compras un gran espacio de tierra fértil con lomas y hoyas anexas, comprendida entre el barranco principal y la cordillera Sur. Estos derechos pasaron por herencia a un nieto de aquel regidor, Tomás de Nava y Grimón, primer marqués de Villanueva del Prado, quien tras vencer en el primer pleito por la posesión de estas tierras planteado por el Cabildo y primeros colonos (1645), vincula esta propiedad al mayorazgo de su familia (1667). Este noble había venido promocionado roturaciones de nuevas parcelas, cedidas luego al partido de medias perpetuas, generando una atracción de colonos, entre 1650 y 1670.
 El proceso que conducirá a la configuración de entidad propia de La Aldea continúa a lo largo del siglo XVIII. El motor del mismo no ofrece duda alguna: el creciente papel de los granos de La Aldea en el mercado interinsular sobre todo hacia las zonas vitícolas. En concreto desde la playa situada en la desembocadura del valle y el cercano puerto natural de El Perchel se embarcaba casi todo el excedente de cereales hacia Tenerife.

Logo_COLOR_Gobierno_ConsejeriaEducacion_15-19.png

cofinanciacion_europea.jpg

MATRICULA

OfertaEducativaescuela oficial de idiomas

Breves

ProIDEAC