I.E.S. La Aldea

El Municipio

  • Categoría: General
  • Publicado el Martes, 20 Septiembre 2005 00:00
  • Escrito por Francisco Suárez Moreno


Fin del Pleito de La Aldea (1927), la modernización de las estructuras.

                                          

14 de febrero de 1927. El Ministro de Gracía y Justicia Galo Ponte y Escartín,  desembarca en el puerto de La Aldea para resolver el tres veces centenario Pleito de La Aldea


La  virulencia social del Pleito de La Aldea y las  gestiones de los dirigentes aldeanos lograron que, el 14 de febrero de 1927, el ministro de Gracia y Justicia del gobierno de Primo de Rivera, Galo Ponte, visitara La Aldea para conocer in situ el litigio.
 
 A raíz de aquel sonado viaje ministerial se formula el histórico Decreto-ley de 15 de marzo de 1927, que da fin al tres veces centenario Pleito de La Aldea. El Estado adquiría por expropiación la histórica Hacienda Aldea de San Nicolás (1.950 ha), valorada en 505 mil pesetas y entregaba la parte en litigio (882 ha repartidas entre 815 parcelas de regadío y 796 de secano) a unos 400 colonos en la parte proporcional que venía cultivando, quienes se comprometían a su amortización a largo plazo. La parte de eriales, riscos y barrancos (882 ha) fueron calificadas por el Estado como bienes comunales y, además, permitió que unas 100 ha quedaran en pleno dominio del consorcio propietario y de colonos arreglados con ellos en 1916. Regía también en este decreto, el derecho de estas tierras sobre las aguas de la cuenca de Tejeda-La Aldea, base principal de la actual riqueza del pueblo, creando la Comunidad de Regentes de La Aldea de San Nicolás, como administradora de estas aguas, con la premisa fundamental de que éstas quedarían vinculadas a la tierra con los mecanismos que hoy determinan el régimen de uso y propiedad de las aguas pluviales de esta cuenca, únicos en Canarias.

Pronto se observó en el pueblo un gran desarrollo económico y social. La temporada agrícola de 1927-1928 fue muy significativa, pues se reanudan los cultivos y exportaciones de tomates, en una superficie de 300 fanegadas, con un significativo movimiento portuario por hallarse aún la carretera general en construcción. Aparecen los primeros vehículos a motor que circularon por el interior del valle y se crean el Centro Cultural Progresista de San Nicolás, la banda de música municipal y  la plaza de médico.

 A principios de la década de 1930 se crean nuevas escuelas por los barrios y los primeros clubes de fútbol, que compiten dentro y fuera del municipio, Nacional C.F. y Juventud C.F.; se construye la primera sala de cinematógrafo en La Palmilla, el Cinema X y se generaliza el transporte interior por carretera con nuevos turismos y camionetas. También se introducen o consolidan en su caso nuevas empresas foráneas de empaquetado como las de Mr. Leacock, Pilcher, Bonny, etc y se crean otras por iniciativa local como los almacenes de Antonio Quintana, Pedro Sánchez, Basilio Álamo, la primera experiencia cooperativista del Sindicato Agrícola de San Nicolás, etc. Pero la depresión provocada por la incidencia de la crisis de 1929 y, posteriormente, por la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, frustraron las expectativas puestas en la solución del conflicto.
Después del golpe de 18 de julio de 1936, la represión franquista alcanzó a varias personas de tendencia progresista. El alcalde frentepopulista Cecilio Segura, maestro nacional, fue sustituido, suspendido de empleo y sueldo y sometido a un proceso judicial tras ser acusado injusta y paradójicamente de "auxilio para cometer rebelión", por facilitar la dinamita de la carretera en construcción al delegado gubernativo republicano Fernando Egea, lo que nunca ocurrió. Igualmente fueron procesados  otros  vecinos y algunos sometidos a castigos corporales y purgantes; pero, a pesar de los intentos, la incomunicación a que estaba sometida un pueblo sin carretera evitó las desapariciones habidas en el Norte.
La posguerra fue difícil para la vida de una masa campesina minifundista que había optado por  los cultivos de exportación y sobre la que se cernía el temor de la actividad represiva de las milicias de la Falange que incluso sometió a los niños y jóvenes a instrucción paramilitar. Se paralizaron los envíos de plátanos y tomates a Europa por la Segunda Guerra Mundial. Y la presencia de un ciclo de sequía, las plagas que afectaron a las sementeras de trigo y el aislamiento internacional que sufría el régimen franquista por las naciones democráticas, determinaron, como en todos los pueblos de Canarias, hambre, miseria y carencia de recursos vitales y energéticos, en el marco de una economía autárquica controlada por los militares.

La  única novedad fue la instalación de una fábrica de ron en 1936, que puso en cultivo unas 100 fanegadas de caña dulce, que luego llegaría a una producción máxima anual de 200.000 litros y la apertura en precario de la anhelada carretera general, en 1939, que enlazaba al pueblo con Agaete aunque la falta de carburantes no benefició al tráfico rodado, manteniéndose aún las comunicaciones por vía marítima.

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