I.E.S. La Aldea

LA CONDICIÓN HUMANA

  • Publicado el Jueves, 30 Marzo 2006 00:00
  • Escrito por Guanchinech
Un nuevo libro ha llegado a mis manos. He empezado a leer “Auschwitz. Los nazis y la solución final”, del historiador británico Lawrence Rees.
En la introducción a esta historia del horror llevado a las últimas consecuencias, se nos plantea la pregunta que en algún momento todos nos hemos hecho sobre la condición humana, y lo que puede llevar a una persona que ha llevado una vida más o menos normal hasta esos momentos, a convertirse en un monstruo que es capaz de realizar actos como los que allí se vivieron y poder seguir con su vida sin problemas.
La explicación que a todos nos tranquilizaría es que son casos excepcionales, que la mayoría no sería capaz de realizar.
Pero lo terrorífico del asunto es que se decanta por lo contrario. Que la conducta humana es frágil e impredecible, y se encuentra a menudo a merced del entorno. Y esta teoría es confirmada incluso por supervivientes de los campos. Muchos argumentan que en realidad, nadie se conoce a si mismo: La misma persona educada a la que encontramos en la vía pública y que, al preguntarle por una determinada calle, es capaz de recorrer media manzana con nosotros para llevarnos a ella con ademanes atentos y afables, puede convertirse en circunstancias diferentes, en el peor de los sádicos.
Todos podemos ser buenos o malos en distintas situaciones. Porque en cualquier momento podemos transformarnos de forma radical, según las circunstancias.
 
Una vez planteado el asunto desde ese punto de vista, tendríamos que preguntarnos cómo puede la sociedad protegerse para que no se puedan dar situaciones que nos lleven a tales extremos de crueldad con los semejantes. Se trataría de crear una especie de escudo que nos protegiese como colectivo. En realidad, la única solución posible sería que los individuos garantizasen que la tradición cultural de la sociedad repudiase semejantes sufrimientos, y que los ideales de igualdad y respeto fuesen los imperantes en todo momento. Algo muy diferente del ideario nazi, por ejemplo, que se asentaba en persuadir a cada alemán de su superioridad racial.
 
¿Acaso a la sociedad occidental no le está sucediendo algo parecido en relación a los sufrimientos del mal llamado tercer mundo? ¿Cómo podemos soportar con normalidad las noticias y las imágenes que nos trae cada día hasta el salón de nuestra casa la televisión?
 
Pensemos en las diferentes reacciones que provocan las víctimas de cualquier país africano o asiático, en relación con las nuestras. Pensemos en el diferente trato que recibe un atentado en Europa o en Estados Unidos, a los de cualquier otro país… Inquietante, ¿no?

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