I.E.S. La Aldea

EDUCACIÓN Y ELECCIONES

  • Publicado el Viernes, 14 Abril 2006 00:00
  • Escrito por Guanchinech
Se celebran nuevas elecciones generales en Italia. Esta semana hemos podido deleitarnos con otra de las sabrosas recetas con que nos obsequia el hasta ahora Primer Ministro y candidato del bloque derechista. Esperemos que no forme parte de lo que denominan dieta mediterránea, porque aún no he podido digerirlo de lo indigesto que parece.
Al señor en cuestión le encanta que le llaman “IL Cavalieri”. Me pregunto quién sería el inteligente personaje que utilizó por vez primera ese término refiriéndose a Berlusconi (probablemente alguien a sueldo suyo), porque la verdad es que los valores que representa son la antítesis de lo que comúnmente se conoce como un caballero:
 
En lugar de defender causas nobles, utiliza su dinero para una vez en el gobierno, promulgar leyes que le salven de ir a la cárcel por haberse enriquecido ilegalmente.
Y en lugar de una exquisita educación se muestra tal cual es mandando al carajo a una entrevistadora de su propia televisión que le resultaba demasiado incómoda, se levanta y se va dejándola con la palabra en la boca, mostrando el respeto que le merecía ella y la audiencia...
 
O la última de las perlas que cultiva: En plena campaña electoral y para movilizar a su electorado, ha llamado gilipollas a los que osen votar a la izquierda. Si en lugar de en un mitin lo hubiese dicho en la taberna de la esquina, todos lo señalarían como el chulito del barrio.
 
A este nivel de bajeza han llegado las cosas. Claro, se comienza diciendo que las ideologías han muerto y se acaba confundiendo la política con un programa del Gran Hermano. No se crean que aquí nos encontramos a salvo de semejante plaga. Recordemos que todo un Presidente de Gobierno llegó a calificar a una parte de la población como “perros que ladran por las esquinas”. Y algunos de sus corifeos aún siguen soltando lindezas por el estilo desde cargos de responsabilidad. Y han estudiado en la escuela privada. Para que luego critiquen a la pública.
 
Afortunadamente uno ya está cumpliendo su penitencia (parece que sin propósito de enmienda) Con el otro no sabemos lo que pasará, aunque posiblemente tal nivel de nerviosismo debe ser porque no lo tiene nada claro. Por ahora los italianos se lo han tomado a guasa y muchos caminan por las calles con pegatinas donde se declaran gilipollas. Así que tiembla, Berlusconi

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