I.E.S. La Aldea

¿POR QUÉ SIEMPRE EN NUESTRA VIDA SURGE UN PORQUÉ?

  • Publicado el Jueves, 04 Mayo 2006 00:00
  • Escrito por Laura Medina Herrera (1º de Bachillerato)
Desde que disponemos de uso de razón, por poca que sea, ya nos planteamos el porqué de las cosas que nos rodean: ¿por qué tenemos que comer? ¿Por qué no podemos hacer lo que nos dé la gana? ¿Por qué siempre hay que hacerle caso a alguien?
Luego ya vienen más preguntas, a veces sin respuestas, de un carácter más general; ya no es sólo lo que ocurre en tu casa y en tu entorno. Por ejemplo, ¿por qué el mundo es así y no de otra manera? ¿Por qué hay personas que hablan distintas lenguas y de imagen son todas diferentes? ¿Por qué existo?
Esta última pregunta nos la seguimos preguntando y, aunque parezca sencilla, ha llevado a la locura o al suicidio a mucha gente. Otras personas buscan respuestas por medio de sus hijos: “Vivo para y por ellos”; pero... ¿por qué existen tus hijos? ¿Por y para ti? Es una pescadilla que se muerde la cola, como muchas otras respuestas que queremos dar de un carácter superficial o sentimental.
Tal vez sea más fácil aceptar que existimos sin más ni más, pero esto lleva a la decepción de dejar de pensar que existimos porque somos necesarios. El porqué es a nuestro ser como a la vida misma. Es raro no encontrarse con un solo día en el que no nos preguntemos el porqué de algo, aunque muchos de estos los encontramos en breve.
 
El ser humano no es perfecto y por ello no tiene el conocimiento total y completo del mundo que lo rodea. Deducimos, comparamos, imaginamos, aceptamos ciertas cosas sin ser del todo ciertas por el simple hecho de aplacar nuestras preguntas.
 
Aunque no se hubiera inventado la expresión “por qué” seguro que hubiéramos inventado cualquier otra para preguntarnos la razón de las cosas. Lo necesitamos, a veces simplemente necesitamos lanzar las preguntas al aire sabiendo de antemano que no le hallarás respuesta. Ya que, unos más y otros menos inteligentes, todos somos humanos y compartimos la característica de no poseer todas las respuestas a las preguntas que nos acongojan cuando estamos solos. ¿Por qué tenemos que atormentarnos eternamente preguntándonos un porqué? ¿Por qué sigo haciendo preguntas? Esto vuelve a ser la pescadilla que se muerde la cola. Pero el saber es progreso y las preguntas, si se responden debidamente con nuestros “queridos porqué”, hacen que sepamos cada día algo más sobre la vida, lo que conllevaría progresar.
 
“Nunca te acostarás sin saber algo nuevo” puesto que nuestra vida es eterna asimilación y recopilación de informaciones y un eterno porqué. Tal vez seamos unos inconformistas, pero más vale eso que seguir, sin criterio propio, cualquier cosa sin saber si nos será beneficioso o no, y lo que es más importantes: sin entenderlo.

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