I.E.S. La Aldea

CURSO 2005-2006 EN EL IES LA ALDEA

  • Publicado el Viernes, 16 Junio 2006 00:00
  • Escrito por Desirée Monzón
Ya llegó el final de curso en el La Aldea de San Nicolás. Comenzaba el curso con incertidumbre, enfrentándome a un montón de caras desconocidas que me miraban atentamente con una mirada más incierta que la que yo devolvía. ¿Qué estaría pasando por aquellas cabecitas inocentes en aquellos principios? Por la mía, desde luego, se mezclaba la ilusión con un cierto aire  de desconfianza, instigado, quizás por la experiencia de otros años, en otros centros, con otros alumnos que en el fondo no se diferenciaban de estos.
Recuerdo que cuando comentaba a los amigos (incluyo aquí a las amigas) que iba a trabajar a La Aldea siempre oía lo mismo: que si la carretera, que si la distancia…Sin embargo la distancia se acortó desde la primera semana y la carretera tenía menos curvas  a medida que pasaba el curso. El camino era cada vez más agradable, y lo fue siendo a medida que las caras fueron siendo más familiares. Y así, entre curva y curva pasó el curso.
Hoy termina el curso escolar y la sensación que tengo es gratificante, no hay diferencias entre este centro y otros: alumnos, profesores, padres, compañeros, en fin, lo de todas partes, cosas buenas y cosas malas. Me he encontrado aquí buena gente, gente aldeana que me ha acogido y me he sentido bien con ellos.        
 
En nuestra labor es normal coger un gran cariño a los alumnos, pues trabajamos día a día con ellos. Sin embargo no deja de preocuparme el hecho de que haya alumnos (que los hay en todas partes) para los que la educación es ir al centro a pasear por los pasillos. Día a día me he  visto sometida a vejaciones,  malas contestaciones,  pasotismo de alumnos que pisotean mi trabajo y el de sus compañeros. He pensado mucho en esto, quizás fuera porque soy una chica joven, por inexperiencia, por falta de carácter, porque no tengo habilidades sociales, la verdad lo he pensado profundamente y por más que lo pienso sólo llego a lo mismo: ¿por qué alumnos sí te respetan y valoran la labor que haces con ellos y otros no?

Yo también fui joven y  no recuerdo faltar el respeto a nadie por su juventud, o por su vejez, esto me lo enseñaron mis padres, y lo continué mamando en la escuela. Sin embargo lo que más me preocupa es si realmente nosotros hacemos algo por corregirlo o lo estamos fomentando  puesto que convertimos a los alumnos en más víctimas de lo que son, disculpando su actitud por su situación personal. Quizás la solución sea esperar a que me haga vieja, y entonces tampoco me respetarán por vieja. 
 
Bueno ironías  a parte, está claro que nos estamos encontrando ante un grave problema que se generaliza cada vez más cada año y que es un problema de todos, y que nos incumbe  a todos (y el que diga que no allá él) y si pasamos por dejarlo en que cada uno se las ventile como pueda pues nada, a pulpiar a la marea, que las cosas sigan así que todo marcha bien y en realidad no hay problemas, como dice la Poncia “Cuando uno no puede con el mar es más fácil dar la espalda para no verlo”.

En fin el año próximo volveré a La Aldea, volveré con ganas, con gusto, ilusión y esperanza (como dice un amigo), esperanza sobre todo en que lo bueno se mantenga y que lo malo, entre todos  deje de ser menos malo. Y si no, como dije  a pulpiar a la marea. De todas formas este verano haré un curso de “Problemas de conducta y alteraciones emocionales” para que me den la varita mágica, en El Parador de El Hierro, con todos los gastos pagados, subvencionado por la consejería, claro está ¿será esa la solución?                                               

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